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Mailchimp: qué es, precios y cómo funciona

Antes de pagar el primer mes, hay cosas que Mailchimp no te va a resolver aunque funcione bien. Aquí están.

Mailchimp: qué es, precios y cómo funciona

Mailchimp: qué es, cómo funciona, cuánto cuesta y cuándo te conviene

Mailchimp es la plataforma de email marketing más conocida del mercado. Lleva años siendo la primera opción que aparece cuando alguien busca cómo empezar a mandar correos a sus clientes, y hay razones para eso: tiene un plan gratuito, es razonablemente fácil de usar y funciona en la mayoría de los casos básicos.

Lo que no suele aparecer en los artículos sobre Mailchimp es lo que pasa antes y después de meterse en la herramienta. Cuándo tiene sentido usarla, cuándo el precio se dispara y deja de compensar, y qué tienes que tener resuelto en tu negocio para que el email marketing funcione, con Mailchimp o con cualquier otra plataforma.

Llevo más de una década trabajando en cuentas reales de captación y conversión, y en Infinity Growth hemos gestionado más de 60 cuentas de cliente. He visto negocios que invierten en Mailchimp y sacan rendimiento, y negocios que pagan mes a mes sin que les mueva nada. La diferencia casi nunca está en la herramienta.

En este artículo te explico qué es Mailchimp, cómo funciona, cuánto cuesta de verdad en 2025 y cuándo tiene sentido buscar otra opción. Y al final te cuento qué miro yo cuando reviso una estrategia de email marketing desde dentro.

Qué es Mailchimp y para qué sirve

Mailchimp es una plataforma de email marketing y automatización que te permite gestionar listas de contactos, diseñar y enviar campañas de correo electrónico, y automatizar comunicaciones con tus clientes según su comportamiento.

Fue fundada en 2001 y durante muchos años su propuesta principal fue simple: un plan gratuito con el que cualquier negocio podía empezar a hacer email marketing sin pagar nada. Eso la convirtió en la plataforma más utilizada del mundo en su categoría, con cientos de millones de correos enviados cada día.

Con los años ha ido ampliando lo que ofrece. Hoy incluye también herramientas para construir páginas de aterrizaje, gestionar anuncios en redes sociales, automatizar secuencias de correos según el comportamiento del usuario y segmentar audiencias con cierto nivel de detalle.

Para qué sirve en la práctica:

  • Enviar newsletters a una base de suscriptores
  • Mandar correos de bienvenida automáticos cuando alguien se apunta a tu lista
  • Segmentar contactos por comportamiento, etiquetas o datos demográficos
  • Crear secuencias de emails automatizadas para nutrir leads o recuperar clientes inactivos
  • Medir tasas de apertura, clics y bajas para ajustar lo que mandas

Lo que Mailchimp no hace es generar la estrategia por ti, ni conseguirte los contactos, ni convertir en clientes a quienes abren tus correos. La herramienta ejecuta; la estrategia la tienes que traer tú.

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Cómo funciona Mailchimp: lo básico para arrancar

El flujo de trabajo dentro de Mailchimp siempre sigue el mismo orden: primero tienes una lista de contactos, luego creas una campaña, la diseñas con una plantilla y la envías. Después miras los resultados y ajustas.

Es un ciclo simple, pero hay decisiones dentro de cada paso que condicionan los resultados. Te explico cada uno.

Crear tu cuenta y primera lista de contactos

Entrar en Mailchimp es directo. Vas a mailchimp.com, te registras con tu correo y una contraseña, y en pocos minutos tienes acceso al panel. El Mailchimp login funciona también con cuenta de Google, lo que ahorra un paso.

Una vez dentro, lo primero que configuras es tu audiencia: en Mailchimp se llama "Audience" y es básicamente tu lista de contactos. Aquí defines el nombre que van a ver los suscriptores como remitente, el correo de respuesta y los datos básicos de tu negocio.

Importar contactos lo puedes hacer de tres formas: subiendo un archivo CSV o Excel, copiando y pegando desde una hoja de cálculo, o conectando directamente con herramientas que ya usas, como un CRM o una plataforma de ecommerce. Si estás empezando desde cero, también puedes crear un formulario embebido en tu web para que la gente se apunte directamente a tu lista.

Un punto que importa desde el principio: en Mailchimp cada contacto cuenta para el límite de tu plan, estén activos o no. Si tienes contactos dados de baja o con rebotes, siguen sumando en el total. Eso es algo que mucha gente no ve hasta que le sube la factura.

Diseñar y enviar tu primera campaña de email

Desde el panel, creas una nueva campaña de tipo "Email" y eliges entre varios formatos: campaña estándar, test A/B o campaña de RSS. Para empezar, usa la campaña estándar.

El editor de Mailchimp funciona por bloques. Arrastras elementos (texto, imagen, botón, divisor) y los colocas en el orden que necesitas. La interfaz es visual y no hace falta saber HTML para construir un correo presentable.

Lo que sí tienes que configurar antes de enviar:

  • La línea de asunto (el campo más importante: de ella depende que abran o no)
  • El texto de previsualización (los 90 caracteres que aparecen en la bandeja de entrada junto al asunto)
  • El remitente (nombre y correo desde el que se envía)
  • El segmento de tu audiencia al que va dirigida la campaña

Una vez enviada, Mailchimp te muestra en tiempo casi real las métricas básicas: tasa de apertura, tasa de clics, bajas y rebotes. Con esos datos ya puedes empezar a sacar conclusiones sobre qué funciona y qué no.

Precios de Mailchimp en 2025: qué pagas y por qué sube tan rápido

Este es el punto donde más confusión hay, y donde más gente se lleva un susto. Mailchimp tiene cuatro planes, pero el precio de cada uno no es fijo: escala según el número de contactos que tienes en tu lista. Cuantos más contactos, más pagas, y el salto entre tramos puede ser considerable.

Los cuatro planes en 2025 son estos:

Free (gratuito)

Hasta 500 contactos y 1.000 envíos al mes. Acceso limitado a plantillas y sin automatizaciones avanzadas. El soporte está restringido y los correos llevan el logo de Mailchimp en el pie.

Essentials

Desde unos 13 euros al mes para 500 contactos. Sube progresivamente: para 5.000 contactos ronda los 70-80 euros, y para 10.000 puede superar los 100 euros. Incluye plantillas completas, test A/B básico y soporte por chat.

Standard

Desde unos 17 euros al mes para 500 contactos. Incluye automatizaciones más avanzadas, segmentación predictiva y retargeting. Para listas de tamaño medio (10.000-25.000 contactos) el precio se mueve entre 100 y 250 euros mensuales.

Premium

Desde unos 350 euros al mes. Pensado para equipos grandes y listas de varios cientos de miles de contactos. Incluye segmentación avanzada, soporte prioritario y acceso multiusuario.

Dónde se dispara el precio: el problema con Mailchimp no es el coste de entrada, sino cómo escala. Cuando tu lista crece de 5.000 a 20.000 contactos, el salto en la factura puede ser de más de 100 euros al mes. Y si acumulas contactos inactivos que no limpias, estás pagando por personas que no abren un correo tuyo desde hace meses.

Antes de comprometerte con un plan de pago, merece la pena calcular el tamaño real de tu lista activa y comparar ese coste con lo que generan tus campañas. Si no tienes esa cifra, el precio que pagas no tiene referencia.

Mailchimp gratis: hasta dónde llega el plan gratuito

El plan gratuito de Mailchimp existe y funciona, pero tiene límites que conviene conocer antes de empezar a construir sobre él.

Lo que incluye:

  • Hasta 500 contactos en tu lista
  • Hasta 1.000 envíos al mes (equivale a enviar dos campañas a toda la lista)
  • Editor de email con plantillas básicas
  • Formularios de suscripción
  • Informes básicos de apertura y clics

Lo que no incluye:

  • Automatizaciones avanzadas (solo el correo de bienvenida más simple)
  • Test A/B
  • Eliminación del logo de Mailchimp en los correos
  • Soporte por chat o email (solo base de conocimiento)
  • Segmentación avanzada

Cuándo deja de ser suficiente: si tienes más de 500 suscriptores, si necesitas mandar más de dos campañas al mes, si quieres automatizar secuencias de varios pasos o si el logo de Mailchimp en tus correos te parece un problema de imagen, el plan gratuito se queda corto rápido.

Para negocios que empiezan a construir su lista desde cero, el plan Free puede aguantar los primeros meses. Cuando superas los 500 contactos o necesitas automatizar algo más allá del correo de bienvenida, toca decidir si subes de plan o cambias de herramienta.

Ventajas y desventajas de Mailchimp

Trabajo con esta herramienta y la he visto en cuentas de distintos tamaños y sectores. Estas son sus fortalezas reales y sus puntos débiles, sin adornos.

Lo que funciona bien

  • Curva de aprendizaje baja. El panel es intuitivo y cualquier persona sin conocimientos técnicos puede enviar su primera campaña en menos de una hora.
  • Integraciones. Se conecta con la mayoría de herramientas: WordPress, Shopify, Zapier, Salesforce y cientos más a través de su API.
  • Plantillas de diseño. El editor por bloques cubre la mayoría de necesidades sin tocar código.
  • Reputación de entregabilidad. Al enviar desde una plataforma con trayectoria, los correos tienen menos probabilidades de caer en spam que si los mandas desde un servidor propio sin configurar bien.
  • Reporting básico claro. Las métricas principales se leen fácil desde el panel.

Lo que no funciona tan bien

  • El precio escala rápido. Para listas medianas ya hay alternativas más baratas con funcionalidades similares o mejores.
  • Automatizaciones limitadas en planes bajos. Si necesitas flujos complejos con condiciones múltiples, Standard o Premium son casi obligatorios.
  • Contactos inactivos cuentan. No diferencia entre activos e inactivos al calcular el límite: pagas por todos los que tienes, abran o no.
  • Soporte mejorable. En el plan Free es prácticamente inexistente, y en Essentials el chat no siempre resuelve rápido.
  • Funciones de CRM básicas. Si necesitas gestionar el ciclo de venta además del email, se queda corto.

Alternativas a Mailchimp: cuándo mirar a otra herramienta

Mailchimp no es la única opción, y en algunos casos no es la mejor. Estas son las alternativas más relevantes y cuándo tiene sentido considerarlas.

Brevo (antes Sendinblue)

Uno de los competidores más directos en precio. Su plan gratuito permite hasta 300 correos al día y contactos ilimitados, lo que lo convierte en una opción más generosa para negocios que están empezando. Sus automatizaciones son competitivas incluso en planes medios, y su sistema de facturación por envíos (no por contactos) lo hace más predecible cuando tu lista crece.

ActiveCampaign

La opción cuando necesitas automatizaciones avanzadas y un CRM integrado. Es más cara que Mailchimp en los planes equivalentes, pero si el ciclo de venta de tu negocio es largo y necesitas gestionar el seguimiento de leads con detalle, la diferencia se justifica. La he visto funcionar bien en negocios B2B y en servicios con ciclos de decisión de semanas o meses.

Mailrelay

Plataforma española, lo que simplifica la gestión del RGPD y el soporte en español. Tiene un plan gratuito generoso (hasta 20.000 suscriptores y 80.000 envíos al mes para cuentas que cumplen ciertos requisitos) y una interfaz más sencilla que Mailchimp. Buena opción para negocios con listas grandes que no necesitan automatizaciones complejas.

ConvertKit (ahora Kit)

Muy popular entre creadores de contenido, formadores y negocios de infoproductos. Su gestión de etiquetas y segmentos es más flexible que la de Mailchimp, y sus automatizaciones visuales son más fáciles de entender para alguien sin experiencia técnica. El precio es similar al de Mailchimp Standard para listas medianas.

Cuándo tiene sentido cambiar: cuando tu factura de Mailchimp sube pero tus resultados no lo hacen. Cuando necesitas automatizaciones que el plan que puedes pagar no incluye. Cuando llevas meses pagando por contactos que no interactúan y no quieres limpiar la lista porque perdería el volumen que tienes.

Cambiar de herramienta tiene un coste de migración (exportar contactos, rehacer formularios, rediseñar plantillas), así que no lo hagas por precio solo si todo lo demás funciona. Hazlo cuando la herramienta sea el límite real de lo que puedes hacer.

Lo que miro yo cuando reviso una estrategia de email marketing

Cuando hago una auditoría de marketing digital a un negocio y el email marketing forma parte del mix, hay un orden en el que reviso las cosas. Y casi nunca empiezo por la herramienta.

Lo primero: si la lista tiene sentido

Una lista de 10.000 contactos que no se ha segmentado nunca, que acumula personas que se apuntaron hace tres años para descargar algo gratis y que tiene una tasa de apertura del 8%, no es un activo: es un problema de reputación pendiente de explotar. Antes de mandar más campañas, toca limpiar, segmentar y entender qué hay dentro de esa lista.

Lo que miro: tasa de apertura media, tasa de clics, evolución de las bajas y el porcentaje de rebotes duros. Si la tasa de apertura está por debajo del 15% de forma sostenida en un sector que no sea el retail masivo, hay algo que no funciona antes de que el correo llegue.

Lo segundo: si los correos tienen un objetivo claro

La mayoría de newsletters que reviso no saben lo que quieren conseguir. Son correos informativos que informan, sin más. No hay una acción clara que el lector pueda tomar, no hay un enlace que tenga sentido clicar, no hay un siguiente paso para quien está interesado.

Un correo de email marketing tiene que tener un objetivo por envío. No diez. Uno. Y ese objetivo tiene que llevar a algo que tenga valor para el negocio: una visita a una página de venta, una reserva, una llamada, una descarga que cualifica al contacto. Si no hay ese hilo, el email marketing se convierte en un boletín de noticias que nadie pidió.

Lo tercero: si la automatización hace lo que debería

La automatización de email no es enviar correos en automático: es enviar el correo adecuado a la persona adecuada en el momento en que tiene sentido recibirlo. Un correo de bienvenida que llega tres días después de que alguien se apunte ya ha perdido el momento. Una secuencia de seguimiento que manda el mismo mensaje a quien compró y a quien no llegó a abrir el primero está rompiendo la relación.

Lo que reviso en las automatizaciones: si los disparadores tienen lógica, si las condiciones están bien definidas y si los mensajes dentro de la secuencia guardan coherencia entre sí.

Lo cuarto: qué pasa después del clic

Este es el punto donde más dinero se pierde y donde menos gente mira. El email lleva tráfico a algún sitio. Si ese sitio (una página de venta, un formulario, una página de servicios) no está bien construido, toda la inversión en email marketing se pierde en ese paso. La herramienta ha hecho su trabajo; el problema está después.

Antes de optimizar el asunto del correo, revisa qué le pasa a quien llega a tu web desde el email. Si la tasa de conversión en esa página es del 0,5%, doblar la tasa de apertura de tus campañas solo va a traer el doble de personas a un embudo roto.

Lo que rompe el resultado antes de tocar la herramienta:

  • Lista sin segmentar con contactos mezclados por etapa de compra
  • Correos sin objetivo definido ni llamada a la acción clara
  • Automatizaciones disparadas en los momentos equivocados
  • Páginas de destino que no convierten lo que el email promete

Si cualquiera de estos cuatro está mal, Mailchimp, ActiveCampaign o la herramienta que sea da igual. El problema no es la plataforma de mailing: es la estrategia.

Preguntas frecuentes sobre Mailchimp

¿Mailchimp está en español?

El panel de Mailchimp tiene versión en español, aunque algunas secciones pueden aparecer en inglés dependiendo de la actualización. El soporte oficial también ofrece documentación en español, aunque la base de conocimiento más completa sigue siendo la versión en inglés.

¿Mailchimp tiene API?

Sí. La API de Mailchimp permite conectar la plataforma con aplicaciones externas para sincronizar contactos, lanzar campañas de forma programática o recuperar datos de forma automatizada. Es una API RESTful bien documentada, con librerías disponibles para los lenguajes más comunes.

¿Mailchimp cumple con el RGPD?

Mailchimp ofrece herramientas para gestionar el consentimiento y permite configurar formularios con casillas de aceptación explícita. Aun así, la responsabilidad del cumplimiento del RGPD recae en el negocio que usa la plataforma: tienes que gestionar bien los permisos, ofrecer la opción de baja en cada correo y no importar contactos que no hayan dado su consentimiento para recibir comunicaciones tuyas.

¿Se puede integrar Mailchimp con WordPress?

Sí. Hay un plugin oficial de Mailchimp para WordPress que conecta los formularios de tu web con tu lista de contactos. También se puede integrar a través de Zapier o directamente mediante la API si necesitas más control sobre la sincronización.

¿Mailchimp sirve para SMS marketing?

Mailchimp tiene funcionalidades de SMS marketing disponibles en algunos mercados, aunque su oferta en este canal es más limitada que en email. Si el SMS es una parte central de tu estrategia, hay herramientas más especializadas que te van a dar más opciones.

¿Cuánto tiempo tarda en llegarte el correo después de enviarlo?

En condiciones normales, la entrega es casi inmediata: en menos de cinco minutos el correo llega a la mayoría de bandejas de entrada. Si hay problemas de entregabilidad, como una mala reputación del dominio o tasas de rebote altas, el tiempo puede aumentar o los correos pueden acabar en spam.

¿Puedo usar Mailchimp para automatizar correos de seguimiento de ventas?

Sí, en los planes Standard y Premium puedes crear automatizaciones con condiciones múltiples que simulan un flujo de seguimiento. Para algo más sofisticado, con lógica de CRM integrada y gestión del pipeline de ventas, ActiveCampaign o HubSpot son opciones más completas.

¿El plan gratuito de Mailchimp tiene caducidad?

No tiene caducidad. Puedes usar el plan Free indefinidamente mientras no superes los 500 contactos y los 1.000 envíos mensuales. Si los superas, Mailchimp te pedirá que actualices a un plan de pago.

El email marketing funciona cuando hay una lista de personas que quieren recibir tus correos, un mensaje claro en cada envío y una página de destino que convierte. La plataforma de mailing es el último eslabón de esa cadena.

Si llevas tiempo con Mailchimp (o con cualquier otra herramienta) y los resultados no se mueven, el problema casi nunca está en la plataforma. Está en alguno de los puntos que te he descrito arriba.

Si quieres revisar dónde se rompe tu estrategia de email marketing o tu captación en general, pide una sesión de consultoría para revisar los números. Una hora, tus métricas delante, y salimos con claridad sobre qué toca tocar y en qué orden.

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Jesús Roldán

Consultor de marketing especializado en negocios de servicios. Trabajo el camino entero: desde que alguien tiene un problema y empieza a buscar, hasta que te elige a ti y empieza la relación. Aquí escribo lo que veo en cuentas reales.

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